Entrevista con Serafín Ruano (AENA), usuario del simulador SILA 

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Entrevistamos a Serafín Ruano, Formador IADA (Instituto de Aprendizaje y Desarrollo de Aena) y Comprobador de la Competencia de Mantenimiento Aeroportuario perteneciente a la División de Selección y Formación de AENA. Serafín ha estado involucrado desde el inicio en el desarrollo y explotación del Simulador de Instalaciones Aeroportuarias, SILA, que Tecnatom ha desarrollado para AENA, y es una de las personas que mejor conoce esta solución.

¿Cuál fue la motivación de AENA para incorporar un simulador como herramienta de entrenamiento?

Los aeropuertos cuentan con sistemas críticos alimentados eléctricamente, que no pueden dejar de funcionar imprevistamente. Estos sistemas tienen alimentaciones y distribuciones redundantes (grupos electrógenos, sistemas de alimentación ininterrumpida, dobles barras, anillos…) con tiempos de conmutación definidos. La OACI (Organización de Aviación Civil Internacional) establece en su Anexo 14 estos tiempos de conmutación para cambios de fuentes de energía ante contingencias.

Las conmutaciones suelen estar automatizadas, no obstante, ante averías o situaciones imprevistas, la actuación de los operadores es imprescindible para reducir los tiempos de indisponibilidad de las instalaciones, por seguridad y explotación.

La instalación eléctrica de un aeropuerto es un entorno crítico que no puede ser perturbado para entrenamiento de los operadores. Y dado que los requisitos normativos solo se pueden cumplir con personal capacitado y competente, el aeropuerto tiene que dar garantías mediante el entrenamiento de su personal. La simulación es el único entorno para capacitar a los operadores en entornos complejos, que permite realizar actuaciones de cualquier tipo, por infrecuentes o críticas que sean.

¿Cuál es vuestra valoración del simulador SILA, después de ya varios años de uso?

En el SILA se pueden crear situaciones imposibles de reproducir en una instalación real, como cortocircuitos o múltiples averías.

Con el simulador, es fácil reproducir y cronometrar ciertas actuaciones y, por tanto, la mejoras en los tiempos son cuantificables. Gracias al uso del simulador en el entrenamiento sistemático en situaciones de operación normal, mantenimiento o contingencia, hemos observado reducciones en los errores y en los tiempos de actuación de los operadores durante los entrenamientos de hasta un 75%.

Los operadores adquieren confianza y motivación ante situaciones imprevistas, al poder vivir y gestionar situaciones poco habituales, pero con gran impacto en la instalación y la actividad del Aeropuerto. Después del entrenamiento en el simulador están más motivados para conocer mejor su instalación y poder evitar el efecto “bloqueo” o estrés indeseado ante una situación de contingencia.

Además, hay beneficios más difícilmente cuantificables, pero igualmente importantes. Ciertas actuaciones, como los rearmes de relés, pueden causar cortocircuitos y dañar las instalaciones cuando se realizan erróneamente. La formación y la adherencia a los procedimientos son básicos para la preservación de los activos.

SILA es un simulador genérico, es decir, que no se corresponde a ninguna instalación en concreto. ¿Por qué se ha tomado esta decisión, y cómo afecta a los entrenamientos?

Para un aeropuerto sería ideal poder contar con un simulador que replique la instalación real, pero supone un coste más difícil de abordar, por eso empleamos un simulador genérico donde se puedan formar a operadores de distintas instalaciones. Las mejoras que se alcanzan sirven para cualquier aeropuerto, puesto que se desarrollan aptitudes y habilidades comunes para cualquier instalación similar. Posteriormente complementamos este entrenamiento con formación local.

SILA es un simulador muy completo, y los sistemas eléctricos de AENA son de los más complejos del mundo, por eso es posible emplearlo para la formación en distintos emplazamientos. Hay un cierto nivel de estandarización de las cabinas eléctricas, interruptores, grupos electrógenos, SAI…, y la lógica de manejo puede coincidir en un alto porcentaje entre distintas instalaciones. En este sentido, es importante el rol de un buen formador que conozca el emplazamiento y que sea capaz de sacar todo el rendimiento al simulador genérico.

¿Cómo ha sido la evolución del simulador en estos años? ¿Y cuál es la previsión de futuro?

Las instalaciones evolucionan y se incorporan nuevos elementos en los que entrenar a los operadores. SILA ha tenido varias actualizaciones y evoluciones desde su primera versión, el alcance y el número de cabinas y otros elementos simulados ha ido creciendo, y aún es susceptible de seguir haciéndolo. Además, hay otras soluciones en torno al simulador, como las píldoras formativas (simulaciones de elementos aislados del sistema), que ofrecen la posibilidad de entrenarse en operaciones concretas, sin tener que depender de la disponibilidad de formador o simulador, que también ofrecen posibilidades de formación flexible y versátil.

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