La copia digital que potencia y mejora el rendimiento de la realidad replicada.
El término “gemelo digital” parece ser un concepto mágico en esta era de la digitalización; de hecho, el “gemelo digital” ha sido nombrado como una de las diez principales tendencias tecnológicas estratégicas para 2017 por Gartner. Lo cierto es que no se trata de un concepto totalmente nuevo, ni tampoco universal… y las tecnologías que lo sustentan, así como los atributos que puede tener, varían en función de las necesidades que el gemelo digital deba satisfacer.
En este artículo, trataremos de explicar qué es un gemelo digital, sus beneficios y los atributos mínimos que debe poseer.
¿Qué es un gemelo digital?
El concepto de “gemelo” surgió a finales de la década de 1960, cuando la NASA creó una copia de una nave espacial en la Tierra para analizar los efectos de las órdenes en los sistemas de control. El aspecto “digital” se añadió en 2010, cuando se utilizó un modelo de simulación para “hermanar”, o reproducir, el comportamiento de la nave espacial.
El concepto de “gemelo digital” puede resumirse básicamente como un modelo virtual de un producto, servicio o proceso que incluye todas sus características, monitoriza el estado de dichas características en tiempo real y/o simula las respuestas ante diferentes circunstancias con el fin de mejorar el rendimiento, la eficiencia y la disponibilidad de ese producto, servicio o proceso a lo largo de su ciclo de vida.
¿Qué beneficios aporta un gemelo digital?
Las capacidades de este tipo de herramientas en la industria son múltiples; combinan las ventajas de la monitorización, el análisis de datos, la simulación, la industria conectada, el Internet de las cosas y la realidad virtual o aumentada en una única plataforma colaborativa y multidisciplinar que, mediante sensores y conectividad con la realidad, permite —entre otras cosas— lo siguiente:
- Reducción de las pruebas de diseño y prototipado.
- Prevención y/o predicción de problemas.
- Agilización de la toma de decisiones basada en datos de simulación.
- Adaptación efectiva de la producción o adaptabilidad del producto.
- Mejoras en la formación de los empleados, ya que esta herramienta puede utilizarse como una plataforma de aprendizaje colaborativa y multidisciplinar.
- Integración de diferentes conceptos, servicios o procesos, facilitando la comprensión de las relaciones causa-efecto.
- Mejoras en la gestión integral de los diferentes activos.
- Facilitación de las tareas de mantenimiento remoto y asistido.
- Potenciación de la gestión del conocimiento en las organizaciones, mejorando la capacidad de recopilación y visualización de datos.
- Apoyo a la gestión integral de la calidad.
En definitiva, los beneficios de los gemelos digitales pueden resumirse en la reducción de costes y plazos, una mejora de la seguridad y la flexibilidad, así como un aumento de la disponibilidad y la eficiencia. Además, contar con productos, servicios y procesos mucho más eficientes se traduce en una reducción considerable de las emisiones contaminantes.
¿Qué requisitos tiene el gemelo digital de Tecnatom?
Independientemente de las tecnologías que sustenten nuestro gemelo digital, los requisitos que debe satisfacer en mayor o menor medida en función de las necesidades que deba cubrir son los siguientes:
- Apariencia: debe ser similar a la realidad que replica.
- Alcance: debe replicar los elementos y componentes que existen en la realidad.
- Fenomenología: debe replicar los procesos físicos y químicos presentes en la realidad.
- Técnicas de modelado: los procesos fenomenológicos deben producirse de forma similar a la de la realidad.
- Operación: las interrelaciones con el entorno deben ser similares a las del mundo real.
- Evolución: el gemelo digital debe evolucionar con la realidad, contemplando sus cambios, mejoras o deterioros.
- Simulación de escenarios hipotéticos (What-if): capacidad de desprenderse de la realidad para poder simular comportamientos bajo diversos escenarios.

Unir eficazmente estas características con el uso de la tecnología digital para cubrir no solo las necesidades presentes, sino también las posibles necesidades futuras que puedan surgir durante el ciclo de vida de un producto, servicio o proceso, es uno de los mayores retos para quienes deseen implantar un gemelo digital.





